jueves, 8 de diciembre de 2011

Grave incremento delincuencial

         Si bien el problema empezó a agudizarse varios años atrás, la inseguridad ciudadana por efectos de la delincuencia en todos sus aspectos se ha incrementado estos últimos meses a niveles preocupantes y las soluciones y respuestas en la lucha contra la delincuencia ha ido decreciendo permitiendo que la actividad delincuencial se enseñoree en nuestro país.

         Las causas para que la delincuencia vaya incrementándose son de diferente índole y las encontramos en la derrota en la batalla contra el narcotráfico, en la debilidad del Estado, en la corrupción que caracteriza a su institucionalidad, en las enormes masas de jóvenes marginados que no estudian ni trabajan y viven en la pobreza, en la débil estructura policial. Estas causas, identificadas en el estudio de la Unidad de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas, han convertido a nuestros países en un campo propicio para la acción de los grandes cárteles de narcotraficantes por una parte y en el incremento desmesurado de las otras actividades delincuenciales.

         Particularmente en Bolivia, se agrava la situación porque se mantiene la mentalidad de un gobierno asistencialista, que otorga subsidios pasajeros que no crean bases para el crecimiento económico en el futuro. La pobreza se agudiza y genera el campo propicio para que jóvenes sin trabajo ni estudio y menos con algo de futuro, se sumerjan en el bajo mundo de la delincuencia como una única y rápida respuesta a sus necesidades básicas.

         Encarar la lucha contra la delincuencia, tiene además sus propias características. La principal es reducir el nivel de pobreza, dar a los jóvenes la posibilidad de estudiar y de trabajar; esta respuesta es de largo aliento y considero muy lejana la posibilidad de empezar a hacerlo, justamente por esa mentalidad asistencialista que tienen los gobernantes y gobernados en Bolivia.

         La otra es la respuesta inmediata, la de realizar una lucha efectiva que disminuya la delincuencia en nuestras ciudades. También nos encontramos con problemas inherentes a la desinstitucionalización que desde hace muchos años vive Bolivia y que se reflejan en particular en la lucha contra la delincuencia.

         Tenemos tres estamentos de autoridades que están obligadas a enfrentar el problema de la delincuencia; a nivel de Gobierno central tenemos la Policía, la institución creada y encargada justamente con la principal misión de dar seguridad a la población y liderar la lucha contra la delincuencia. Lamentablemente los problemas de esta institución son demasiados y sin voluntad de solución inmediata, reduciendo su capacidad a niveles que rayan con lo increíble, como es el hecho de que sus vehículos no tengan gasolina para movilizarse. El otro nivel, está a cargo de las gobernaciones y vemos y sabemos que las gobernaciones apenas subsisten y menos van a poder crear organismos de represión a la delincuencia. El tercero es el municipal, que de manera tibia crea un organismo dependiente de la intendencia, sin autoridad para encarar a los delincuentes y menos pertrechos que les otorguen presencia intimidatoria.

         No vamos a superar este grave incremento delincuencial, si no creamos rápidas respuestas en base a un plan adecuado para abordar el tema de la violencia que carcome los cimientos mismos de la sociedad boliviana.



Publicado en El Deber 4/12/11, en Hoy Bolivia el 5/12/11 y en Los Tiempos 8/12/11


martes, 29 de noviembre de 2011

Profesionalismo sesgado

         La repetición continua de acciones hace que uno vaya acostumbrándose y le parezca normal diferentes actitudes que toman las personas en la vida. No obstante, cuando esa repetición de conductas y actitudes tan sesgadas, discriminatorias y humillantes provienen de profesionales que se dedican a una actividad pública, ya es inaceptable y en mi caso producen una bronca que no la puedo seguir conteniendo.

         En concreto y en particular me refiero al periodismo deportivo argentino y que estoy seguro, ese sentimiento no es particular mío sino de la inmensa población boliviana y de los mismos periodistas deportivos nacionales que no se refieren a estos hechos por cortesía profesional.

         El viernes cabalístico del 11 del 11 del 11, el seleccionado de futbol boliviano jugaba en Buenos Aires con la selección argentina, y obviamente toda la ‘previa’ (llamada así en el argot deportivo futbolístico) tuvimos que ‘chupárnosla’ con los canales de televisión argentinos en el que la mención a Bolivia era porque jugaban con el seleccionado de ese país y se referían únicamente al seleccionado argentino y como ese partido para ellos no tenía más significado de lo que las estadísticas exigían, se dedicaron más a cubrir los partidos en Montevideo, Barranquilla y Asunción.

         El despreciado seleccionado boliviano empezó jugando frenando a las estrellas europeas del seleccionado argentino, lo que de por sí ya era una afrenta; ¿como unos jugadores devaluados y que solamente tres de 24 juegan en el exterior, podían cometer semejante torpeza e irrespeto a sus multimillonarias estrellas? y ‘horror’ casi en el minuto 11 Martins mete un golazo, que si lo hubiera hecho un argentino le hubieran calificado de obra maestra, y ahí los periodistas argentinos siguieron mostrando la hilacha al negar merecimientos al jugador boliviano y echándole la culpa a su defensor argentino. Reconozco públicamente que yo era uno de aquellos a quien Martins le tapó la boca con su golazo.

          Al terminar el partido y queriendo seguir nuestra alegría volvimos al cable de los canales argentinos, que en una conducta periodística sesgada analizaban únicamente a su seleccionado, quitándole méritos y fundamental participación en el resultado a los jugadores bolivianos.

          Es honesto reconocer las excepciones que confirman la regla, en el canal Fox Sport un periodista joven (no sé su nombre) no sólo reconocía los valores del seleccionado boliviano, sino que consideraba que Bolivia podía haber ganado el partido, lo cual era cierto y nos faltó como siempre el centavo para el peso; y Fernando Niembro, que muestra su calidad y profesionalismo en el análisis, poniendo la situación en su justo y cabal lugar. Los demás, como montoneros de la pampa, desconocían los valores del equipo boliviano y se referían tangencialmente a la Verde y para ellos únicamente jugaron las estrellas argentinas y analizaban sus falencias (que son muchas a pesar de los millones que valen).

         No podemos pedir humildad al periodismo deportivo argentino, pero si podemos exigirle que sea ecuánime y actúe con sindéresis profesional, especialmente porque son cadenas internacionales, y por lo menos, respeten a un país, aunque pobre y con muchos problemas como Bolivia, en una de sus pocas alegrías como es el amargarle la fiesta a un rejuntado de estrellas y que volverá a ser equipo como los de antes cuando jueguen jugadores argentinos con mística (Clemente Rodríguez) y no europeos satisfechos de euros (todos los demás).



Publicado en El Deber 24/11/11 y en Hoy Bolivia el 25/11/11


jueves, 10 de noviembre de 2011

Mensajes claros y contundentes

         A veces a uno le invaden sentimientos de frustración, desesperanza e impotencia cuando no uno sino muchos hechos van en contra de la legalidad y de un mínimo sentido común, y el destrozo del Estado de derecho es sistemático, con un desmantelamiento continuo de las pocas instituciones que funcionaban en el país. A esos sentimientos negativos hay que adicionar el agravante de que los políticos no responden a ninguna clase de ideología y menos tienen propuestas serias que constituyan una alternativa real y posible ante el pensamiento y el actuar hegemónico del partido de Gobierno.

         No obstante, se presentan situaciones tan disimiles en su contenido, pero con resultados similares, que permiten vislumbrar dentro de ese sentimiento de frustración, una luz de salida y esperanza, tal vez todavía lejana, pero luz al fin.

         En poco más de 60 días hubo dos hechos trascendentales para la vida del Estado Plurinacional, acontecimientos que, que en sus resultados finales, a pesar de la innata tozudez de los actuales gobernantes, han hecho llegar a estos mensajes claros y contundentes de que, finalmente, como siempre ha sido y lo seguirá siendo, cualquier gobierno está sujeto a las determinaciones del pueblo, no aquel que se utiliza semánticamente para fines de respaldo a actividades del oficialismo, sino el que sale a las calles y se hace escuchar con reclamos directos.

         Uno de esos importantes asuntos que han movido el piso al Gobierno fue la inédita votación por los altos cargos en el Órgano Judicial. Por encima de la imposición y presión oficialista, el acto eleccionario fue tranquilo y con una participación ciudadana extraordinaria; al final, sin que legalmente sea reconocido, se convirtió en un acto plebiscitario porque fue nomás una consulta sometida sobre si estaba o no de acuerdo en la elección o, por el contrario, se rechazaba la misma.

         Las elecciones de octubre me permiten realizar dos lecturas: la primera, los votos nulo y blanco han sido mayoritarios en las ciudades, superando a los votos válidos; esto significa un claro mensaje al Gobierno, de que la mayoría del pueblo boliviano rechaza cualquier imposición que se pretenda hacer cambios en contra de lo legal, lo legítimo y del sentimiento del pueblo. La segunda, el voto de oposición a dicha elección de magistrados se constituyó en un único frente en contra del Gobierno, dando también otro mensaje claro que la mayoría del pueblo cuando está unido, ya no apoya al oficialismo y se ha convertido en crítico de sus actos.

         El otro hecho trascendente fue la marcha de los indígenas de tierras bajas del Tipnis, que superando barreras geográficas, problemas de salud e increíblemente a una brutal agresión policial, finalmente llegó a la sede de Gobierno. Y durante los días de la marcha esta se fue convirtiendo ya no en el reclamo aislado de un pequeño grupo sino el de millones de bolivianos que la apoyaron incondicionalmente junto a sus pedidos, consiguiendo así un triunfo real y político que obligó al Gobierno a recular y dar marcha atrás. Además de ello hemos sido testigos del nacimiento de nuevos líderes emergentes de las bases indígenas que constituyen una alternativa de cambio.

         Por lo menos estos últimos días los sentimientos que nos embargan ya no son de frustración, sino de esperanza.





Publicado en El Deber 9/11/11, en Hoy Bolivia el 10/11/11 y en Los Tiempos el 10/11/11










jueves, 27 de octubre de 2011

Fracasos recurrentes

         Si el triunfo y el éxito son solo casos excepcionales significa que la derrota y el fracaso son la regla. Es lo que acontece en el futbol boliviano, actividad que más por el fanatismo y el cariño de los hinchas a los colores de sus equipos y de la selección mantiene viva la llama de la esperanza de que podríamos mejorar y obtener triunfos. Sin embargo, reiteradamente nos vamos golpeando con la dura realidad de que es una actividad deportiva mediocre y fracasada en todos sus niveles.

         Bolivia es un país pequeño en población y de manera absurda tiene tres cabezas que dirigen la actividad futbolera. La estructura misma del futbol boliviano se encuentra invertida. Es más importante el dirigente que el jugador, cuando en la práctica si no hubiere este último no existiría aquel. Los dirigentes del futbol aparecen elegidos, mejor sería decir designados, por arte de birlibirloque, y la absoluta mayoría se hace dirigente para medrar de la actividad semanal que produce el jugador de futbol y la pequeña minoría son quijotes que trabajan para procurar mejorar este deporte sin éxito, por supuesto, a diferencia del enriquecimiento de los otros dirigentes deportivos.

         Queremos tener futbolistas de alto nivel, sin considerar que la cantera del futbolista es el pueblo, que está en los barrios y provincias y que desde que son concebidos empiezan las carencias, porque sus madres tienen embarazos sin control ni ayuda médica y menos con adecuada alimentación, lo que da lugar al nacimiento de muchachos desnutridos que pueden tener la habilidad innata para ser buenos futbolistas, pero dichas carencias constituyen un freno para su desarrollo.

         Los futbolistas bolivianos que destacan son las excepciones producto del trabajo y el esfuerzo personal, y acá hay que ponderar la actividad de la Academia Tahuichi, que es una institución de formación de futbolistas y que junto a las otras academias de fútbol consigue sacar alguno que otro futbolista que destaque.

         Tan excepcional es el éxito de nuestro futbol que tenemos únicamente dos referentes a nivel internacional. El primero es haber obtenido el campeonato sudamericano en 1963; no debemos olvidar que Brasil jugó ese campeonato con un seleccionado alterno y si bien Bolivia tenía jugadores de valía, estos no fueron reemplazados hasta 1994, cuando otra camada de excelentes futbolistas consiguió un hito en el futbol nacional, clasificar a un Mundial. Para ello se contó, primero, con una generación de jugadores excepcionales: segundo, un cuerpo técnico encargado a un motivador profesional que tenía la colaboración del verdadero director técnico que planteaba el partido: y tercero, una huelga de jugadores que permitió a esa selección trabajar junta más de seis meses.

         Son muchas las explicaciones porque el fútbol boliviano va de fracaso en fracaso; permítanme citar una de ellas, los equipos profesionales contratan jugadores que culminaron su carrera en otras latitudes, ya sea por edad o lesiones, y vienen a Bolivia como las grandes estrellas que no aportan nada, ganan un montón de dinero y, lo más grave, desplazan a los jóvenes jugadores bolivianos.

         Se podría seguir con la letanía de causas, lo preocupante son los efectos y difícilmente se va revertir esta triste situación, porque predomina el interés personal de los dirigentes deportivos antes que el interés del pueblo boliviano del que salen sus jugadores que mantienen a esos ineptos.



Publicado en El Deber 21/10/11 y en Hoy Bolivia el 21/10/11


jueves, 13 de octubre de 2011

Sin capitalizar la derrota

         Estos últimos días hemos sido testigos de cómo el Gobierno ha venido incurriendo en errores que se fueron agravando día a día, más por la misma actitud gubernamental que por acciones de terceros.

         Sólo puede ser una soberbia mal encarada lo que impidió que el Gobierno hiciera lo que al final tuvo que hacer: dejar en suspenso la construcción de la carretera por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Si esa decisión se hubiera hecho conocer algunos días antes de los acontecimientos de Yucumo, la marcha habría conseguido lo que pedía y no se hubiese incrementado el apoyo incondicional de sectores sociales tan disímiles, pero que confluyó en un solo objetivo: apoyar la marcha de los indígenas de tierras bajas y generar un reclamo que adquiría tamaño nacional y que estaba escapándose peligrosamente del control gubernamental.

         Del análisis de lo acontecido podemos obtener algunas conclusiones valiosas que permiten vislumbrar lo que puede ocurrir en el futuro.

         El primer punto importante de consideración es que los movimientos sociales, sean rurales (indígenas de tierras bajas) o urbanos (COB, apoyo de sectores de El Alto, universidades públicas y otros), son los únicos que mueven el piso al Gobierno y este reacciona atacando y consiguientemente incrementado los argumentos de reclamo, generándose así un círculo del que hasta ahora no ha podido salir indemne el Gobierno.

         El segundo punto importante es que no hay ningún sector que capitalice los errores del Gobierno. En situaciones similares de gobiernos anteriores, el actual presidente Morales, en su calidad de opositor, era capaz de ‘almorzarse vivos’ a los miembros de esos gobiernos, ocasionando mínimamente el cambio de gabinete y, en otros casos, hasta la fuga de Palacio de sus temporales ocupantes.

         La autodenominada oposición es tan chata y mediocre, que a lo máximo que llega es a realizar alguna declaración periodística, lejos de ser contundente y de generar criterio y liderazgo no digo nacional, porque no llega ni a lo regional.

         Otro elemento que llamó la atención durante el conflicto generado por la marcha del Tipnis es que el apoyo a los indígenas de tierras bajas ha sido mayor y ha tenido más fuerza en la parte occidental del país. En cambio, en el oriente boliviano el apoyo se ha circunscrito a otros grupos de indígenas, algunos universitarios y meras declaraciones cívicas, quedando la sociedad excluida de hacer conocer su enojo y protesta. ¿Será por la falta de liderazgo? ¿O de repente es que la sociedad cruceña se encuentra bastante escaldada, que no ha podido superar aún el enorme desengaño que le ha producido como se ha despilfarrado la autonomía, el cabildo del millón y tantos otros temas por lo que se había luchado y se había conseguido, epro que quedaron en nada.

         Lo cierto es que el Gobierno ha cometido todas las equivocaciones posibles y tuvo la suerte de no tener al frente a nadie que capitalizara dichos errores, no para el futuro próximo, sino para prepararse para las futuras elecciones. Genera tristeza y preocupación tanto que el Gobierno se equivoque así como que no haya atisbos de organización que pueda oponérsele.

  

Publicado en El Deber 7/10/11 y en Hoy Bolivia el 7/10/11


martes, 27 de septiembre de 2011

Negligencia criminal

         En cualquier país medianamente civilizado la presencia de la autoridad es fundamental y básica para una vida de relación social normal y con tranquilidad para sus habitantes.
         Las actividades que se desarrollan en un país, en general, y en sus regiones o ciudades, en particular, están en el marco de normas y disposiciones legales que regulan esas actividades para que exista no sólo armonía, sino principalmente respeto y seguridad para sus habitantes y el entorno.
         El desarrollo de la humanidad obliga a cambiar muchas de esas normas y regulaciones en función del avance tecnológico, de las nuevas necesidades que deben ser satisfechas y de la vida misma, dejando sin efecto a algunas, creando otras o eliminando aquellas que sean obsoletas.
         En este ámbito, la presencia de las autoridades constituye la garantía final de que esas normas y regulaciones deben cumplirse por todos y sin excepción, porque justamente la autoridad pertinente lo va a exigir y va a imponer su cumplimiento y respeto. En términos normales eso es lo lógico y razonable.
         Uno de los temas modernos, aunque su preocupación fue en todas las épocas de la humanidad, es el cuidado del medio ambiente o todo lo referente a lo ecológico. Ahora adquiere mayor notoriedad porque hay conciencia de que un problema ecológico que se presenta en algún lugar del planeta afecta al resto, así se encuentre en el otro extremo, porque el planeta Tierra es lo único que los seis mil millones de habitantes compartimos sin exclusiones, ventajas o derechos propios.
         Si se presenta un daño ecológico en un lugar, las consecuencias para el mismo, además del grave perjuicio económico que significa, derivan en situaciones a veces irreversibles, que pueden ocasionar cambios en el modo de vida de muchos habitantes ligados a ese lugar.
         Son las autoridades quienes deben controlar, sancionar y regular para evitar que ocurran ese tipo de problemas ecológicos, a veces catastróficos por sus consecuencias, que generalmente son producto de la actividad del hombre, que por su innato egoísmo busca satisfacer sus intereses personales sin importar los derechos de los demás.
         Hay actividades que dañan el medioambiente, las cuales tendrán consecuencias en el presente o en el cercano futuro que afectaran la vida de los habitantes de esos lugares, y la población se confía en que esas situaciones serán controladas y eliminadas por las autoridades pertinentes.
         Que decepción tiene el cruceño en particular al ver cómo se está depredando al río Piraí para el enriquecimiento de unos cuantos con la explotación de los áridos, y la total negligencia de las autoridades, en este caso municipales, para frenar esa depredación, incurriendo por su falta de acción en una conducta criminal que, tarde o temprano, tendrá que ser sancionada.
         La depredación del río Piraí ocasionará daños ecológicos que afectarán la vida y las actividades de los cruceños y más adelante de toda la región donde el curso del río tiene presencia de flora y fauna.
         Es tiempo que la población reaccione y frente a esa negligencia criminal de las autoridades, que no merecen denominarse así, tome cartas en el asunto antes que el río Piraí sea solo un recuerdo poético mencionado en algún taquirarí.

Publicado en El Deber 19/09/11 y en Los Tiempos el 23/09/11

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Derecho a decidir

         Se encuentra en discusión un borrador de reglamento sobre el funcionamiento de las universidades, en el que además de muchos aspectos importantes y necesarios para regular las actividades de tantas universidades públicas y privadas que funcionan en el país se incorpora una disposición que permite al estudiante cambiar de carrera por una sola vez.
         Este urticante tema desconoce ingredientes inherentes a la naturaleza humana misma, porque el hombre (ahora constitucionalmente también hay que referirse por separado a la mujer) tiene la absoluta prerrogativa de decidir que va a hacer con su futuro, y una de esas elecciones personales es a que va a dedicarse en su vida, de que va a vivir y qué va a producir. Y justamente la elección de una profesión universitaria es la que va a configurar su derrotero futuro.
         Sabemos que el estudiante, cuando se gradúa de bachiller, está tan perdido respecto a lo que va a estudiar, que son la excepción a la regla aquellos que tienen una vocación definida y la siguen. Incluso muchos de estos, al empezar los estudios, se dan cuenta de que no es la carrera que les satisface y no hay peor profesional que aquel que se titula solo por hacerlo sin sentir la profesión y la actividad a la que debe dedicar todo su tiempo productivo, engrosando luego el ejército de mediocres que cree que por tener título profesional ya ha cumplido, con el agravante que refleja la mediocridad a su entorno y al país en su conjunto.
         Los redactores del citado borrador deben considerar que hay muchos estudiantes que no se gradúan de profesionales por el tiempo que pasan en la universidad sin avanzar. Para controlar ese síndrome de ineptitud no es necesario castigar a todos y puede reglamentarse el tiempo que un estudiante debe estar en una universidad por carrera, salvando aquellos casos de fuerza mayor, toda vez que los universitarios son el reflejo directo de la sociedad misma y sus problemas.
         En China y la India la educación no es gratuita incluso en las universidades públicas, porque se forma a la juventud para que tenga una actividad, produzca y gane dinero, y el cobrarles por sus estudios, aunque no se trate de sumas importantes, en primer lugar permite al estudiante a exigir mejor preparación y altos estándares académicos con profesores altamente calificados para los temas que imparten cátedra. Y, en segundo lugar, como al estudiante le cuesta dinero no quiere desperdiciar tiempo y procura terminar su carrera dentro de los parámetros previsibles, a fin de que no le afecte su economía o a la de sus padres.
         A diferencia de esos países, en el nuestro y en América Latina, en general, no existe la cultura del ahorro por familia para la educación, lo que limita las posibilidades de cobro por estudio, aunque ya se dispone de los llamados crédito para educación; no obstante, es imprescindible crear esas condiciones para el nivel educativo.
         Es un derecho inalienable de la persona poder decidir qué va a hacer con su futuro, salvo que estuviésemos en una sociedad donde la libertad de decisión viniera del Estado, que creo no es el caso boliviano. En ese sentido, no puede limitarse la capacidad de decisión de un individuo para definir su futuro o hacer los cambios que mejor vea conveniente en busca de una profesionalización positiva, productiva y que genere valor agregado, así vamos rompiendo poco a poco la sempiterna estructura mediocre de los estudios universitarios.


Publicado en El Deber 5/09/11, en Hoy Bolivia el 6/09/11 y en Los Tiempos el 7/09/11

jueves, 25 de agosto de 2011

Paradojas nacionales

         El Diccionario de la Real Academia Española define la paradoja como aquella figura de pensamiento que consiste en emplear expresiones o frases que envuelven contradicción.
         En el inefable Estado Plurinacional de Bolivia las paradojas las encontramos no solo en frases o expresiones, sino también en hechos que cada día ya no nos sorprenden, tal vez curados por el espanto, que ante un pobre -económica y mentalmente- país como el nuestro nos produce dolor, pena y sobretodo, frustración.
         Me permito dar unos ejemplos que muestran la veracidad de lo dicho. Bolivia es un país mediterráneo y además invertebrado. Es increíble que no haya conexión ferroviaria entre el oriente y occidente. Los rieles del progreso, que deberían ser de trocha ancha y no angosta, al no estar conectadas obligan al usuario a utilizar camiones de alto tonelaje que cargan menos mercadería y tiene un costo más alto. Y las flotas que llevan a los pasajeros con menos consideración que los camioneros a su inanimada carga cuestan vidas humanas que destrozan familias enteras.
         Es loable la política estatal de construir nuevas carreteras, pero es paradójico que se lo quiera hacer destruyendo el medio ambiente, por no ceder en modificar la ruta propuesta por otra alternativa que cumpla su función vital de interconexión, pero respetando el hábitat de las poblaciones indígenas.
         Uno de los mayores problemas que está enfrentando el país es el de la seguridad ciudadana. Parte de esa seguridad es el reordenamiento vehicular, especialmente en las zonas aledañas a los mercados, y es absolutamente paradójico que dos fuerzas del orden –la Policía y la Gendarmería-, en lugar de coordinar labores, se enfrenten violentamente y, además, se remita a los gendarmes involucrados a la cárcel de Palmasola. Si en esa pelea había dos bandos, debieron ir presos también los policías que se enfrentaron a los gendarmes encarcelados.
         Conseguir mercados en el exterior para productos, aún llamados no tradicionales, es realmente una tarea quijotesca y en la que el Estado no invierte ni tiempo ni dinero, pero en contrapartida recibe las divisas que generan las exportaciones. Es una inexplicable paradoja que sea justamente el Estado el que ponga las trabas y cree los mayores obstáculos para que el exportador pueda enviar sus productos al exterior, con dos agravantes: cuando se pierde un mercado externo recuperarlo es casi imposible y las divisas que no se generan tampoco pueden ser recuperadas.
         Construir una avenida como la Cristo Redentor entre el segundo y quinto anillo con cuatro carriles de circulación, cuesta mucho dinero a los contribuyentes. Paradójicamente se diseña, se construye la obra y meses después se empieza a destrozar el pavimento para colocar alcantarilla. ¿Alguien puede explicar esta cara paradoja?
         Así podríamos seguir analizando las paradojas que se presentan a diario y que evidentemente tienen como resultado mantener a Bolivia en la mediocridad. Cuando vemos la gran cantidad de farmacias instaladas en la ciudad e incluso frente a frente, incurriendo en un delito de competencia desleal, sólo podemos decir: tantas farmacias en un país sin remedio.

Publicado en El Deber 20/08/11, en Hoy Bolivia el 22/08/11 y en Los Tiempos el 24/08/11

Estudio esclarecedor y preocupante

         Tuve dos satisfacciones que cambian la costumbre, ya normal, de que en Bolivia no existe preocupación por la educación. La primera, hay un Observatorio Plurinacional de la Calidad Educativa (OPCE), entidad desconcentrada dependiente del Ministerio de Educación, encargada de llevar adelante estudios y análisis de la calidad educativa en el país. La segunda, que esta entidad sí trabaja, pues hizo un estudio en estudiantes de quinto de primaria de los nueve departamentos, el cual abarcó a 8.317 estudiantes en 372 unidades educativas públicas y que consideró tres áreas de observación: la comprensión lectora, el conocimiento de la realidad plurinacional y el razonamiento lógico matemático. Hasta ahí llegaron las satisfacciones.
         Las preocupaciones empiezan al conocerse los resultados del mencionado estudio, que claramente evidencian que solo un estudiante de cada 10 práctica matemáticas con razonamiento lógico y entiende lo que lee.
         Un 18% del total de los estudiantes de quinto de primaria tiene una valoración alta en la comprensión lectora, el estudio aclara que esos estudiantes lograron desarrollar capacidades que les permite utilizar toda una gama de estrategias para encontrar las claves de los textos y relacionarlas con la información previa que tienen ellas, logrando así una adecuada construcción del significado en la interacción lector-texto.
         En la otra parte del nivel estudiado, el 21% de los estudiantes se ubica en un rango bajo, pues decodifica el texto y deja de lado una serie de procesos de mayor complejidad que les permitiría comprender el texto como un todo.
         Ojala que ese importante y valioso estudio sea el inicio de otros similares, tan necesarios en Bolivia; demuestra que el nivel de los estudiantes es muy bajo. Tratándose del área científica, apenas un 10% de los alumnos analiza y entiende las matemáticas, y el restante 90% no entiende y menos sabe de la materia.
         En las otras áreas, en el caso de la lectura, sólo el 18% de los estudiantes entiende lo que leen y el 82% no solo no entiende el texto, sino que al no comprenderlo deja de lado la lectura; así entra en el círculo vicioso de no leer y consiguientemente no entender ni comprender, que tanto daño hace a la formación no sólo de los estudiantes, sino de la población en general su despreocupación por la lectura.
         Es de esperarse que la OPCE siga realizando estudios sobre la calidad educativa en todos los niveles, incluyendo universidades, porque es cierto que tenemos muchas casas de estudios superiores, pero también es cierto que el nivel de formación y de profesionalismo es muy bajo.
         El valor agregado que este tipo de estudios genera para la consideración del futuro de la población boliviana es altísimo, ya que a su vez permite la adecuada programación para ver en que nichos de la educación debe volcarse el interés; por ejemplo, procurar que haya más estudiantes en ramas técnicas que en sociales, donde existe saturación.
         Somos conscientes de que la educación en Bolivia es mediocre en todos sus niveles; no obstante, para poder ir mejorando, estudios como el analizado van a ayudar poco a poco a buscar los mecanismos que nos permitan salir de la mediocridad.


Publicado en El Deber 10/08/11 y en Los Tiempos el 11/08/11

miércoles, 13 de julio de 2011

Tamaña estupidez

         En los diferentes rankings mundiales, sea de universidades o de nivel de educación en colegios, aparecen únicamente México, Colombia y Chile, y eso que se encuentran en los últimos lugares. Sin necesidad de estar en dichos rankings, solo en los regionales, Bolivia está sin lugar a dudas en los últimos puestos.
         Otro elemento que llama la atención es que pueden tener más o menos los mismos días lectivos de clases. La diferencia se presenta en la calidad de aprovechamiento que se tiene en esas clases.
         A escala mundial está definido que la única manera razonable de encarar el progreso de los países es a través de la educación. Esta debe exigir como mínimo estudiar, investigar, innovar e inventar. Para eso se necesita preparación, profesores y laboratorios, pero fundamentalmente voluntad del que quiere aprender. En los países que están dejando de ser emergentes, justamente por el desarrollo tecnológico y académico, como China, la India o Singapur, no toda la población alcanza altos niveles de estudios; de la masa poblacional surgen aquellos que se esfuerzan más, estudian más y se preparan de mejor forma. Desde el colegio se presentan las diferencias; de las siete horas normales de estudio, un alto porcentaje sigue otras tres horas con cursos de ciencias y tecnología y otras horas más para aprender otros idiomas.
         Los principios básicos de la pedagogía exigen preparar a los alumnos en creatividad, formar líderes así como darles confianza a través de su preparación.
         Es una realidad irrefutable que las personas, especialmente en la niñez, son ‘esponjitas’ que todo absorben y lo siguen haciendo en la adolescencia y juventud, que es cuando el estudiante adquiere hábitos y costumbres que después le servirán durante toda su vida. Es en la etapa de la educación colegial donde debe empezarse con las exigencias de estudio, hábito de lectura e investigación y preparación que vayan más allá de los pobres programas académicos. Es obvio que en nuestro país, con la mediocre formación que se da a los profesores, es demasiado pedirles que sean exigentes con sus alumnos, cuando ni siquiera ellos lo son de manera personal.
         Un país puede tener limitaciones de toda índole, su esfuerzo por superar las mismas hace la diferencia. Si esas limitaciones, en lugar de atenuarlas o superarlas, más bien las agravamos, debemos pensar que algo está muy mal y será cada vez más difícil salir de nuestro atraso y subdesarrollo.
         Es incomprensible e inaudito que el Ministerio de Educación, instancia encargada de uno de los principales pilares de una sociedad, hubiera emitido una disposición legal prohibiendo a los colegios, directores y profesores dar tareas a los alumnos para que las vacaciones de invierno, bajo graves sanciones económicas como multas sobre los ingresos de los colegios o descuentos por cinco días de haber para aquel maestro que se le hubiera ocurrido -¡oh pecado!- pedir a sus alumnos que aprovechen el tiempo para mejorar en el futuro.
         La explicación es que los estudiantes, en lugar de aprovechar esas horas de vagancia en aprender otros idiomas, adquirir el hábito de la lectura, participar en cursos de investigación o mejorar, por último, sus conocimientos en ciencia y tecnología, por instrucción gubernamental se dediquen a chatear, a los juegos electrónicos o simplemente a no hacer nada. ¿Tal vez para que así sean mejores dirigentes políticos en el futuro?
         No es negativo el ocio, siempre que sea creativo. Nos falta mucho para pensar en un cambio que mejore el futuro.

Publicado en El Deber 10/07/11, en Hoy Bolivia el 11/07/11 y en Los Tiempos el 13/06/11

viernes, 24 de junio de 2011

Construir la cruceñidad del siglo XXI

         Empiezo con unas aclaraciones necesarias para el desarrollo del artículo: (I)  si bien no soy afecto a la historia, la respeto y la tomo como referente y no como precedente y prefiero ver el futuro; (II) tampoco soy afecto a los estereotipos, es más, generalmente los rechazo, así que el desarrollo del artículo debe entenderse con fines explicativos y no como estereotipos; (III) por razones de espacio me circunscribo a dos grandes grupos poblacionales, siendo evidente que pueden haber muchos más, y (IV) es obvio que existen excepciones frente a lo que se va a desarrollar, pero las mismas no pasan de confirmar la regla.
         En la Santa Cruz actual, hay dos grandes grupos poblacionales que constituyen lo que es el cruceño: 1) el cruceño camba, que es el nacido en Santa Cruz, tiene sus raíces en la región y se considera el verdadero y único cruceño y, obviamente su descendencia, así estén casados con chollas; y 2) el cruceño colla, el que ha venido de otras regiones del país y se ha establecido en Santa Cruz, haciendo de esta tierra su tierra; y, obviamente también, su descendencia, en su mayoría, es simplemente cruceña..
         Dentro de cada grupo, a su vez, hay subgrupos: en el primero, aquel cruceño a rajatabla, discriminador al extremo y que añora en demasía a su vieja Santa Cruz, y en el segundo, aquel colla que vive y depende íntegramente de su actividad en Santa Cruz y sigue considerándose colla, rechazando lo camba y manteniendo sin modificar sus costumbres, comidas y forma de hablar. En el contexto general, en mi opinión estos subgrupos no deben alcanzar al 10% de la totalidad de la población cruceña actual.
         Algo que es evidente y que justamente es uno de los grandes retos por superar es que el cruceño camba aún tiene la cerrada visión de que sólo él debe ser quien dirija y lidere a Santa Cruz, no permitiendo, o en su caso, entorpeciendo, el nacimiento de líderes a todo nivel por parte de cualquier cruceño colla.
         Este hecho se agudizó especialmente en el campo político, en el qué por no permitir o ayudar a crecer y sobresalir a un cruceño colla, el manejo político de la región se ha circunscrito a cruceños cambas, que lamentablemente han conducido a una situación de fracaso en algunos casos, como el tema de la autonomía, que nunca pudo continuar el tremendo arranque que tuvo en el ‘cabildo del millón’, donde participaron sin condiciones ni reservas todos los cruceños cambas y collas; y, de la anomia que produce a la población el avasallamiento centralista sin que exista una respuesta real y efectiva de los actuales líderes de la región.
         Al cruceño camba, salvo excepciones meritorias por supuesto, nunca le ha interesado la política a escala nacional, su preocupación ha sido y es procurar riqueza para la región y crear empresas y fuentes de trabajo. Eso llevó a constituir a Santa Cruz en la locomotora económica del país. Sería necio desconocer que ese trabajo fue desarrollado de manera conjunta con los cruceños collas.
         Estamos viviendo real y literalmente una época totalmente política y ha llegado el momento de que Santa Cruz tome posiciones políticas para el futuro, y para ello es necesario e inevitable que se actúe simplemente como cruceños, rompiendo esos esquemas decimonónicos de discriminación a los cruceños collas, que por raíces son más propensos a la actividad política.
         Es tiempo, todos unidos y con un solo interés, de empezar a construir la cruceñidad del siglo XXI.

Publicado en El Deber 23/06/11 y en Hoy Bolivia el 24/06/11

miércoles, 15 de junio de 2011

Vivir bien

Queridos amigos:

No se si les pasa a Uds., pero a mi ya me está 'cabreando' tanto mensaje sobre la vejez, la madurez, como si fuéramos viejos o que la madurez fuera una enfermedad.
Me andan reventando los mensajes con flores, cactus, puentes y paisajes y las reflexiones que se supone uno debe seguirlas para vivir.
A mi me parece que para vivir hay que hacer algo muy simple que es justamente vivir.
De repente de tanto preocuparnos en vivir estamos dejando pasar la vida y eso es algo que no regresa, a diferencia del tiempo que no se detiene.
Tengo a una familiar en una clínica que está con cáncer y metástasis. Ella era vegetariana, abstemia y muy disciplinada y no ha llegado a los 60 años.
Considero que lo importante es no cometer excesos, pero para vivir hay que hacerlo plenamente y después, pasado el tiempo, poder ver atrás y decir hasta ahora he vivido y he vivido bien y lo lindo, hay que seguir viviendo bien.
No debemos esperar fechas ni acontecimientos especiales, hoy es ese día especial y si no lo fuera, hagámoslo especial.
Salgamos con nuestro cónyuge o pareja. El que pueda y tenga que viaje, los que no, ir a cualquier boliche a compartir una cerveza y conversar. Es decir compartir que es una manera muy linda de vivir.
De igual manera hacerlo con los amigos. Muchos simplemente pasan por nuestro lado, otros nos dejan profundas huellas, pero de nosotros depende que la amistad se enraíce y crezca, no depende del otro, del amigo, solo depende de nosotros y hay que aprovechar el tiempo que reitero, no regresa ni se detiene.
No estoy pasando ningún momento especial o algo similar para haber elegido escribirles este mensaje. Simplemente, reitero, me llegaron al copete los mensajes sobre la madurez, la vejez, la adultez y he decidido, primero compartir con Uds. mi pensamiento y segundo, en lugar de leer lo que debemos hacer, mejor es hacerlo.
Un abrazo.
Su amigo
Fernando Rodriguez M.

Un país 'chuto'

         Al leer los periódicos, escuchar las radios o ver los programas de TV, caminar por la calle, manejar y encontrarse con la mayoría de energúmenos que conducen motorizados, escuchar a las autoridades nacionales, departamentales, municipales o de cualquier actividad pública, ver las reacciones de la gente, es decir, simplemente ver lo que es nuestro país, llegamos a la triste conclusión que este es un país ‘chuto’.
         Puede que no sea original en esta definición de país chuto y que mucha gente así lo piense, y tampoco puede considerarse que recién estemos siéndolo; viene de muchos años atrás y ahora sólo se agrava. No obstante, no puedo guardar silencio porque me haría cómplice directo de esta triste y vergonzosa situación.
         Analicemos algunas de los hechos que confirman lo aseverado anteriormente. Empecemos por lo obvio: se promulgan leyes para legalizar autos justamente denominados chutos, no porque sea una necesidad nacional o porque influya de manera decisiva en la economía del país, sino simplemente por cálculos políticos que procuran beneficiar a sectores, a fin de que no creen problemas sociales a los gobiernos de turno. En contrapartida, nos estamos llenando de chatarra que es desechada en otros lugares y que no puede ingresar o ser colocada en países serios, por eso buscan a países como el nuestro para encajarnos lo que no sirve. No es justificativo que esos vehículos chutos y de aparente bajo valor comercial sirvan para que así algunas personas puedan acceder a tener una movilidad y tener ingresos. El tiempo de uso en el que no presentan problemas esos vehículos es tan corto con relación a la inversión realizada, que crean más problemas por repuestos y el beneficio económico al final se diluye. En un país serio hay políticas de Estado para generar empleos, o, por lo menos, respaldar a los que generan puestos de trabajo, a fin de no aplicar estas políticas de pacotilla.
         Ahora reclaman las personas que tienen como medio de vida el contrabando de ropa usada y también quieren ser amnistiados, así van a tener legalmente el respaldo para que la población boliviana use ropa ajena ‘sabe Dios su origen y pasado’. Y como Bolivia es un país chuto, es obvio que no importa que quiebre la actividad manufacturera nacional, se pierdan fuentes de trabajo y la gente va estar feliz de usar ropa usada legalmente amparada por políticas de Gobierno.
         Hay que reconocer que por ser un país chuto se tienen algunas ventajas de las que no gozan los países serios. Uno de esos casos es que no estamos obligados a respetar las leyes, principalmente las de tránsito, así una gran parte de los taxistas ni siquiera tienen licencia de conducir, pero siguen trabajando, como es el caso de los micreros. Tampoco estamos obligados a respetar las líneas de cebra para el paso peatones y peor aún respetar a estos, y ni que decir de los semáforos; para la mayoría no son medios que regulan el tránsito, son adminículos que perjudican la necesidad de avanzar rápidamente y mejor si se pasa en rojo: ese es un buen chofer, le dirán sus amigos en la ‘frater’.
         En fin, la lista es demasiado larga en el análisis y eso que no hemos abordado temas más profundos, como la casi desaparición de la autonomía departamental o la imposición oficialista en todas las instituciones que se encontraban a cargo de los opositores y que las perdieron por su incapacidad.
         Es nuestra innegable realidad, somos un país chuto.

Publicado en El Deber 13/06/11, en Hoy Bolivia el 14/06/11 y en Los Tiempos el 15/06/11

lunes, 6 de junio de 2011

Preocupante trasnfondo eleccionario

         La permanente repetición de conductas se va volviendo costumbre y en eso es en lo que la débil oposición parlamentaria, con la complicidad directa de los medios de comunicación, está incurriendo al ver y analizar solamente el follaje y no el tronco de un grave problema como es el acto eleccionario para elegir autoridades del Órgano Judicial.
         Toda la parafernalia de ataque en relación al proceso de elección de los distintos tribunales del Órgano Judicial está centralizada en la limitación a la libertad de expresión y de prensa, siendo este simplemente uno más de los elementos preocupantes sobre dicho proceso, pero definitivamente no el más importante, sobre quienes va a manejar vidas y haciendas de los habitantes del Estado Plurinacional de Bolivia.
         La lista de las personas que participarán en ese acto va a salir de una elección realizada previamente en la Asamblea Legislativa Plurinacional y quienes aparezcan en ella serán elegidos por todos los bolivianos para conformar el Tribunal Supremo de Justicia, el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Magistratura, el Tribunal Agrario y de Medio Ambiente.
         Lo lógico y serio para un asunto de tanta importancia debería ser como señala Erika Brockmann (El Deber 12/05/11) “Todos están de acuerdo en que semejante desafío (conformación de las listas de candidatos) debiera confiarse a un plantel de personalidades, hombres y mujeres, cuya trayectoria, capacidad, idoneidad y honorabilidad en la administración y lucha por la justicia estén fuera de toda duda”.
         En cambio, por manifestaciones publicas de los asambleístas del partido oficialista, los meritos principales que se considerará serán su compromiso con el proceso de cambio y tener una mentalidad descolonizadora, sin importar los méritos profesionales, estudio y respaldo académicos de los candidatos, que han sido eliminados en el reglamento aprobado por dos tercios en la Asamblea Legislativa.
         Además, lo anteriormente expuesto genera de por sí una grave preocupación: para los asambleístas opositores y los medios de comunicación la preocupación está en el hecho de que los candidatos no podrán aparecer públicamente, emitir declaraciones y/o hacer propaganda en busca de su elección como magistrados, cuando en el contexto global, si pueden o no declarar, hacer o no propaganda, es totalmente irrelevante, porque los candidatos serán previamente elegidos por los dos tercios oficialistas de la Asamblea Legislativa y la población boliviana tendrá que elegir únicamente entre los ya elegidos por el partido de Gobierno, independientemente de sus méritos, capacidad, idoneidad y conocimiento profesional.
         El Órgano Judicial no es sólo un contrapeso a los otros dos órganos (Ejecutivo y Legislativo), es el encargado de manejar, decidir y resolver cuestiones que afectan directamente a la vida, libertad, honor y patrimonio de las personas y quienes por largo tiempo sean responsables de las mismas van a ser aquellos a quienes se les elija entre los preseleccionados por el oficialismo.
         Si caer en exageraciones, el tema es muy delicado y los medios de comunicación están preocupados del follaje sin ver el tronco de problemas que se avecina.


Publicado en El Deber 03/06/11 y en Hoy Bolivia el 03/06/11

miércoles, 25 de mayo de 2011

Decreto Supremo 871, ¿y ahora qué?

         Como se esperaba el 1 de mayo el Gobierno dictó el Decreto Supremo Nº 871 con sólo dos artículos. El artículo 1 dice textualmente: “El Gobierno determina la ‘eliminación’ completa de toda disposición o consideración legal fundamentada en el Decreto Supremo 21060”.
         Dos cosas llaman la atención: la primera es que en ninguno de sus dos artículos se ha derogado ni abrogado el Decreto 21060, simplemente se ha ‘eliminado’ toda disposición o consideración fundamentada en ese decreto. Considero que utilizar el término eliminación en lugar de los términos jurídicos derogación (dejar sin efecto parcialmente una norma legal) o abrogación (dejarla sin efecto totalmente) es un acto fallido que demuestra un íntimo deseo del Gobierno de hacer desaparecer el ordenamiento jurídico vigente. Y la segunda es que se dispone la conformación de una comisión de alto nivel entre el Ejecutivo y la COB para revisar, derogar y abrogar las normas que aún sean parte del 21060, entre las que se encuentran las Leyes de Inversiones, Exportaciones, Forestal, Código de Minería, Ley de Bancos y Entidades Financieras, entre otras.
         Consiguientemente, dictar el DS 871 fue un acto demagógico que, cual espejitos y vidrios de colores, ha convencido a los movimientos sociales de que se ha derogado el 21060, cuando en la práctica ni se lo ha derogado y menos abrogado, disponiéndose que se eliminen otras normas jurídicas sustentadas en la Nueva Política Económica (NPE) que puso en vigencia el 21060.
         Este es otro aspecto de análisis y preocupación. Las leyes que deben ser revisadas, derogadas y abrogadas son leyes que hacen a la estructura misma de la economía nacional y deben encontrarse dentro en verdaderas políticas de Estado y no dejar bajo la responsabilidad de simples comisiones, así tengan rango de alto nivel, su consideración, estudio y definición.
         A guisa de ejemplo, la Ley de Bancos y Entidades Financieras Nº 1488 promulgada en abril de 1993, además de la urgente necesidad de modernizar la legislación bancaria, que se basaba en una ley de 1928, emergió de acuerdos e imposiciones de nivel internacional para adecuar el sistema financiero a normas externas basadas inicialmente en el llamado Acuerdo de Basilea I. Después esa Ley fue modificada por Ley 2297, de Fortalecimiento de la Normativa y Supervisión Financiera, el 20 de diciembre de 2001. Adecuaciones y modificaciones obligadas por acuerdos internacionales ya sea de Basilea II y otras.
         Difícilmente, salvando la posibilidad de que se tomen conductas racionales y serias, la modificación de la Ley de Bancos y Entidades Financieras no puede ser tratada a nivel de simple comisión, donde prevalece lo hormonal y sus integrantes desconocen aspectos técnicos que sí son de alto nivel y conocimiento.
         El análisis de varios economistas, en sentido de que el libre mercado, con o sin 21060, va a subsistir, no es tan evidente, considerando que el Gobierno puede perfectamente dictar normas de regulación duras del mercado, sin interesarle si afecta o no a la actividad económica de la población boliviana. En un país serio el Estado se dedica a regular de manera profesional el mercado, en Bolivia se ha eliminado totalmente el sistema regulatorio creado dentro de la NPE y no se lo reemplazó seriamente con otro sistema, así que para muestra basta un botón, se puede nomás regular el mercado e imponer precios si así lo quiere el Gobierno.

Publicado en El Deber 23/05/11 y en Hoy Bolivia el 23/05/11


viernes, 13 de mayo de 2011

Condenados a la pena de muerte

         La Constitución Política del Estado Plurinacional, al igual que la anterior, prohíbe la pena de muerte y establece en su lugar como pena máxima para algunos delitos graves 30 años de presidio.
         A pesar de esa posición constitucional clara y contundente, la pena de muerte existe en Bolivia, pues es el sistema nacional de salud el que dicta esta condena sin ningún desparpajo ni consideración.
         La ley 3323, promulgada el 16 de enero de 2006, creó el Seguro de Salud para el Adulto Mayor (Sspam), que reemplazó al Seguro Médico Gratuito de Vejez. Reglamentada por el DS Nº 28968, dispone que el Sspam es de carácter integral y completamente gratuito, que significa la atención médica para personas mayores de 60 años que radiquen permanentemente en el territorio nacional y que no cuenten con ninguna clase de seguro de salud. Esta responsabilidad transfirió el Ministerio de Salud a las municipalidades, las cuales tienen que contratar la cobertura de este seguro con las instituciones del sistema nacional de salud.
         No obstante, al finalizar este contrato de cobertura de las cajas de salud con las alcaldías, todos aquellos enfermos renales que se encontraban con tratamiento de diálisis están siendo notificados por las cajas en sentido de que no continuarán prestándoles ese servicio.
         Habría que trasladar la pregunta al Gobierno central: ¿qué hace una persona de más de 60 años, sin recursos económicos ni ingresos suficientes, para contratar en instituciones privadas, el servicio de hemodiálisis? Servicio que tiene un costo muy elevado y por el que no podrá acudir a una caja de salud porque al ser adulto mayor no se lo prestarán, negándole el mismo como si se tratase de una liposucción para dejar al cuerpo más esbelto, sin considerar que la hemodiálisis en todos los enfermos que sufren de insuficiencia renal es de vida o muerte.
         Además, el servicio de hemodiálisis que prestan las cajas de salud tampoco es gratuito porque éstas no disponen de insumos, ya que los pacientes o sus familiares están obligados a proveer filtros, agujas, lavandina para lavar las máquinas, jeringas guías, bicarbonato, alcohol, inyección de Eritropoyetina, Eparina y otros medicamentos, para lo cual obtienen dinero de donde pueden para seguir viviendo.
         Existen países donde la pena de muerte está establecida; la autoridad máxima, antes de una ejecución, tiene la posibilidad de suspenderla y condonarla por otra pena que no sea la privación de la vida. En Bolivia ni siquiera existe la posibilidad de este último recurso para los adultos mayores que sufran de insuficiencia renal, porque los burócratas insensibles de las cajas de salud comunican la sentencia a pena de muerte simplemente notificándoles la fecha de la última sesión de hemodiálisis y que ya no tienen derecho a otras sesiones, sin importarles qué pasa con esos seres humanos, cuya única desgracia merecedora de la pena de muerte es ser adulto mayor, pobre y enfermo de los riñones.
         En Bolivia, la mayoría de las personas adultas mayores son discriminadas en virtud de su edad, porque sufren la pobreza y exclusión en la atención no sólo de los hospitales, sino también en las entidades financieras y transporte público.
         Quedará en la conciencia de las autoridades pertinentes la responsabilidad de homicidio culposo de los adultos mayores por falta de atención en las cajas de salud.

Publicado en El Deber 09/05/11 y en Hoy Bolivia el 10/05/11



viernes, 29 de abril de 2011

Adios al 21060

         En 1985 Bolivia atravesaba por una situación de extrema gravedad económica, la cual, incluso, ponía en riesgo la estabilidad del país como tal, donde la hiperinflación devastó y liquidó prácticamente todos los factores económicos y sociales, obligando al Gobierno de entonces a adoptar una política económica que debía tener alcance global, a fin de corregir la estructura misma de la economía boliviana y lograr, en el corto plazo, la estabilización con la aplicación de un conjunto de medidas fiscales y monetarias.
         La Nueva Política Económica (NPE) tenía tres objetivos básicos: 1) estabilizar el tipo de cambio, disminuyendo de forma significativa la transferencia neta de recursos al exterior; 2) reducir el déficit fiscal mediante la contracción de los gastos, la parálisis de la inversión pública y el despido de funcionarios; y 3) romper con la espiral de precios y salarios, a través del congelamiento de salarios y la libre contratación de la fuerza de trabajo, liberando los precios internos.
         La NPE se empezó a aplicar con el Decreto Supremo Nº 21060. Incluso la forma de presentación modificó sustancialmente con relación a anteriores medidas económicas que se aplicaba emitiendo varios decretos separados, que en léxico popular se conocían como ‘paquetes económicos’, que tanto desasosiego creaban en la población.
         El DS 21060 contiene 8 Títulos divididos en Capítulos y 170 artículos. El Título I sobre Régimen Cambiario y Reservas, estableció un tipo de cambio, único, real y flexible, con venta libre de divisas, dejando al mercado que fije la tasa de cambio mediante el sistema denominado ‘bolsín’. El Título II sobre Régimen Bancario y Comercio Exterior dejó en libertad al sistema financiero para hacer operaciones en la moneda que viera conveniente y fijar las tasas de interés activas y pasivas. En el sector del comercio exterior se aplicó una política de total liberalización. El Título III sobre Régimen Social fue el que tuvo más impacto, pues se estableció la libre contratación o rescisión de contratos de trabajo, implantándose transitoriamente un ‘beneficio de relocalización’. Se consolidaron todo los bonos, excepto de antigüedad y producción, se eliminó el sistema de pulperías y se congelaron sueldos y salarios. El Título IV sobre Régimen de Precios y Abastecimiento dejó en manos del mercado la libre determinación de precios, eliminándose la subvención y los subsidios a los productos de la canasta familiar. El Título V sobre el Régimen de Empresas, procuraba mejorar la eficiencia de las empresas estatales, disminuyendo la centralización administrativa de las mismas. El Título VI obligó a la actualización de los activos fijos de las empresas públicas y privadas. El Título VII sobre Reformas Monetaria y Tributaria dio lugar a normas complementarias como la Ley 901 de Reforma Monetaria, que creó la nueva moneda, el Boliviano (Bs.) y la ley 843 de Reforma Tributaria, que creó siete impuestos, desapareciendo así el antiguo sistema celular que daba lugar a la anarquía tributaria. El Título VIII de los instrumentos de la NPE, reorganizó el Banco Central de Bolivia.
         Los principales objetivos conseguidos por el DS 21060 fueron eliminar la hiperinflación, estabilizar la moneda y los precios y destruir un estatismo ya carcomido, dejando pendiente el desequilibrio social, que a pesar de tanto tiempo transcurrido ninguno de los gobiernos posteriores pudo encarar, manteniéndose así una insostenible situación para amplios sectores de la población.

Publicado en El Deber y Hoy Bolivia el 26 de abril de 2011