La repetición continua de acciones hace que uno vaya acostumbrándose y le parezca normal diferentes actitudes que toman las personas en la vida. No obstante, cuando esa repetición de conductas y actitudes tan sesgadas, discriminatorias y humillantes provienen de profesionales que se dedican a una actividad pública, ya es inaceptable y en mi caso producen una bronca que no la puedo seguir conteniendo.
En concreto y en particular me refiero al periodismo deportivo argentino y que estoy seguro, ese sentimiento no es particular mío sino de la inmensa población boliviana y de los mismos periodistas deportivos nacionales que no se refieren a estos hechos por cortesía profesional.
El viernes cabalístico del 11 del 11 del 11, el seleccionado de futbol boliviano jugaba en Buenos Aires con la selección argentina, y obviamente toda la ‘previa’ (llamada así en el argot deportivo futbolístico) tuvimos que ‘chupárnosla’ con los canales de televisión argentinos en el que la mención a Bolivia era porque jugaban con el seleccionado de ese país y se referían únicamente al seleccionado argentino y como ese partido para ellos no tenía más significado de lo que las estadísticas exigían, se dedicaron más a cubrir los partidos en Montevideo, Barranquilla y Asunción.
El despreciado seleccionado boliviano empezó jugando frenando a las estrellas europeas del seleccionado argentino, lo que de por sí ya era una afrenta; ¿como unos jugadores devaluados y que solamente tres de 24 juegan en el exterior, podían cometer semejante torpeza e irrespeto a sus multimillonarias estrellas? y ‘horror’ casi en el minuto 11 Martins mete un golazo, que si lo hubiera hecho un argentino le hubieran calificado de obra maestra, y ahí los periodistas argentinos siguieron mostrando la hilacha al negar merecimientos al jugador boliviano y echándole la culpa a su defensor argentino. Reconozco públicamente que yo era uno de aquellos a quien Martins le tapó la boca con su golazo.
Al terminar el partido y queriendo seguir nuestra alegría volvimos al cable de los canales argentinos, que en una conducta periodística sesgada analizaban únicamente a su seleccionado, quitándole méritos y fundamental participación en el resultado a los jugadores bolivianos.
Es honesto reconocer las excepciones que confirman la regla, en el canal Fox Sport un periodista joven (no sé su nombre) no sólo reconocía los valores del seleccionado boliviano, sino que consideraba que Bolivia podía haber ganado el partido, lo cual era cierto y nos faltó como siempre el centavo para el peso; y Fernando Niembro, que muestra su calidad y profesionalismo en el análisis, poniendo la situación en su justo y cabal lugar. Los demás, como montoneros de la pampa, desconocían los valores del equipo boliviano y se referían tangencialmente a la Verde y para ellos únicamente jugaron las estrellas argentinas y analizaban sus falencias (que son muchas a pesar de los millones que valen).
No podemos pedir humildad al periodismo deportivo argentino, pero si podemos exigirle que sea ecuánime y actúe con sindéresis profesional, especialmente porque son cadenas internacionales, y por lo menos, respeten a un país, aunque pobre y con muchos problemas como Bolivia, en una de sus pocas alegrías como es el amargarle la fiesta a un rejuntado de estrellas y que volverá a ser equipo como los de antes cuando jueguen jugadores argentinos con mística (Clemente Rodríguez) y no europeos satisfechos de euros (todos los demás).
Publicado en El Deber 24/11/11 y en Hoy Bolivia el 25/11/11
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