jueves, 13 de octubre de 2011

Sin capitalizar la derrota

         Estos últimos días hemos sido testigos de cómo el Gobierno ha venido incurriendo en errores que se fueron agravando día a día, más por la misma actitud gubernamental que por acciones de terceros.

         Sólo puede ser una soberbia mal encarada lo que impidió que el Gobierno hiciera lo que al final tuvo que hacer: dejar en suspenso la construcción de la carretera por el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Si esa decisión se hubiera hecho conocer algunos días antes de los acontecimientos de Yucumo, la marcha habría conseguido lo que pedía y no se hubiese incrementado el apoyo incondicional de sectores sociales tan disímiles, pero que confluyó en un solo objetivo: apoyar la marcha de los indígenas de tierras bajas y generar un reclamo que adquiría tamaño nacional y que estaba escapándose peligrosamente del control gubernamental.

         Del análisis de lo acontecido podemos obtener algunas conclusiones valiosas que permiten vislumbrar lo que puede ocurrir en el futuro.

         El primer punto importante de consideración es que los movimientos sociales, sean rurales (indígenas de tierras bajas) o urbanos (COB, apoyo de sectores de El Alto, universidades públicas y otros), son los únicos que mueven el piso al Gobierno y este reacciona atacando y consiguientemente incrementado los argumentos de reclamo, generándose así un círculo del que hasta ahora no ha podido salir indemne el Gobierno.

         El segundo punto importante es que no hay ningún sector que capitalice los errores del Gobierno. En situaciones similares de gobiernos anteriores, el actual presidente Morales, en su calidad de opositor, era capaz de ‘almorzarse vivos’ a los miembros de esos gobiernos, ocasionando mínimamente el cambio de gabinete y, en otros casos, hasta la fuga de Palacio de sus temporales ocupantes.

         La autodenominada oposición es tan chata y mediocre, que a lo máximo que llega es a realizar alguna declaración periodística, lejos de ser contundente y de generar criterio y liderazgo no digo nacional, porque no llega ni a lo regional.

         Otro elemento que llamó la atención durante el conflicto generado por la marcha del Tipnis es que el apoyo a los indígenas de tierras bajas ha sido mayor y ha tenido más fuerza en la parte occidental del país. En cambio, en el oriente boliviano el apoyo se ha circunscrito a otros grupos de indígenas, algunos universitarios y meras declaraciones cívicas, quedando la sociedad excluida de hacer conocer su enojo y protesta. ¿Será por la falta de liderazgo? ¿O de repente es que la sociedad cruceña se encuentra bastante escaldada, que no ha podido superar aún el enorme desengaño que le ha producido como se ha despilfarrado la autonomía, el cabildo del millón y tantos otros temas por lo que se había luchado y se había conseguido, epro que quedaron en nada.

         Lo cierto es que el Gobierno ha cometido todas las equivocaciones posibles y tuvo la suerte de no tener al frente a nadie que capitalizara dichos errores, no para el futuro próximo, sino para prepararse para las futuras elecciones. Genera tristeza y preocupación tanto que el Gobierno se equivoque así como que no haya atisbos de organización que pueda oponérsele.

  

Publicado en El Deber 7/10/11 y en Hoy Bolivia el 7/10/11


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