viernes, 20 de enero de 2012

Un hombre decente

         Si una persona actúa con honestidad, modestia y moderación, es decir, actúa y obra dignamente, decimos que es una persona decente. La decencia representa y significa la calidad de una persona. El adjetivo decente es una cualificación para aquel que lo es, que sin que lo pida ni lo necesite, porque ya es digno por si mismo, refleja ante los demás una instancia superior que lo eleva respecto a sus pares, independientemente de riquezas materiales, apellidos y blasones.

         Que hermoso sería que todos fueran decentes, tendríamos un mejor mundo, una mejor vida y una realidad imperecedera para construir el futuro. En cambio, la realidad, con una fuerte bofetada, nos devuelve a un mundo en el que la decencia es la excepción que confirma la regla.

         Ver en el contexto social que las personas decentes no son tantas como debiera nos duele, pero si encima de ello a la persona decente se la ataca, se la humilla, se le endilga actos delictivos que no fueron y se lo enjuicia, más que ilegal es injusto, y ya no sólo lastiman esos actos aberrantes por si mismos, sino que generan una rabia y reacción que, lamentablemente, rebotan en un muro de indiferencia de todos quienes deberíamos asumir defensa y hacernos escuchar, a fin de revertir el injusto enjuiciamiento con sus graves secuelas de ilegalidad.

         Me refiero en particular a como un hombre decente está sufriendo en carne propia un acto injusto, con la impotencia que genera el no ser escuchado ni atendido, como es el caso inexplicable de don Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB).

         Digo que es un caso inexplicable, porque pueden existir otros que tal vez se entiendan, pero de ninguna manera aceptar, como aquellos en los que estén involucrados políticos a quienes se los quiera dejar fuera del ruedo utilizando mecanismos de cualquier naturaleza, legales o no, legítimos o no. El caso de Juan Antonio Morales no se encuentra en esa situación y por más que se busque y rebusque, no es entendible cómo se abre un proceso por actos que, cuando ocurrieron, eran totalmente legales y la decencia del entonces Presidente del BCB no le hubiera permitido actuar incorrectamente, mucho menos ilegalmente.

         Además de los adornos de un profesional de alta capacidad intelectual en el campo económico en particular, de haber desempeñado funciones de elevado nivel reconocido internacionalmente cuando fue Presidente del BCB, forjador de juventudes y profesionales por su labor académica, don Juan Antonio Morales es ante todo un hombre decente.

         La sociedad actual ha cambiado la tabla axiológica, anteponiendo lo económico, lo material y lo  intrascendente por encima del conocimiento, de la educación, de la responsabilidad, dejando en último lugar, si es que todavía se la considera, a la decencia de las personas.

         En alguna parte leí -y no se de quien- que “la vida no se trata de como sobrevivir a una tempestad, sino como bailar bajo la lluvia”. Lástima lo que está pasando Juan Antonio Morales, seguro estoy que su calidad de hombre de bien le permitirá superar este trance amargo tan injusto.



Publicado en El Deber 19/01/12, en Los Tiempos 20/01/12 y en Hoy Bolivia el 20/01/12


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