martes, 26 de junio de 2012

Cambios irreversibles


            No solo se trata de los cambios introducidos por la Constitución Política del Estado Plurinacional (CPE) de febrero de 2009 y los consiguientes en la estructura jurídica de este nuevo Estado los que deben considerarse muy seriamente al analizar la situación económica, política, social y cultural en Bolivia.

            Además de lo estrictamente jurídico, después de la promulgación de la nueva CPE se han producido cambios en el momento histórico que atravesamos con desafíos que se consolidan día a día y no pueden ser desconocidos, menoscabados ni mucho menos no tomarlos en cuenta.

            Entre esos cambios profundos e irreversibles a manera simplemente enunciativa tenemos la consolidación de las autonomías indígenas, que incluso tienen más presencia y prerrogativas que las autonomías departamentales tan venidas a menos, casi por desaparecer.

              Los movimientos sociales han asumido liderazgos en varias materias y aspectos de la vida del Estado Plurinacional que difícilmente podrán en el futuro ser desconocidos o disminuidos. Su presencia es un hecho real, concreto y que además tienen la fuerza de conocer el grado de empoderamiento para exigir, imponer o en su caso obstaculizar diferentes aspectos del quehacer nacional, en función de y según los intereses de estos movimientos sociales muy por encima de las necesidades del país mismo.

            El partido de Gobierno ha creado cuadros políticos, muchos de ellos ahora convertidos en contestarios a sus creadores, que se mueven a gusto en el ejercicio del poder y siguiendo con la tesitura gubernamental usan y abusan del mismo. Será muy difícil encarar una tarea de desmantelamiento de estos cuadros por la fuerza y presencia que tienen.

            Es una realidad irreversible que esos cambios no podrán desconocerse al encararse con vistas al futuro cualquier actividad política o económica que se pretenda hacer y mucho menos no incorporar a los mismos en lo que se pretenda.

            Ante la cada vez más cercanas elecciones presidenciales, los diferentes movimientos políticos han empezado a desperezarse, partiendo de la preocupación, cierta y real, de que la fragmentación y dispersión es el principal enemigo por derrotar, discutiendo, si bien todavía tímidamente, la posibilidad de apostar por una candidatura única, y para llegar a ella empezar por un sistema de preselección bajo la modalidad de elecciones primarias.

            El sistema de preselección sea bajo el sistema de primarias o de eliminatorias como se conoce en otras latitudes, está fundado en que los postulantes tienen programas e ideologías políticas si no iguales, muy similares. Utilizar este sistema solo para tener un único candidato que enfrente al oficialismo es reiterar los fracasos ya ocurridos en las elecciones desde fines del siglo pasado.

            Lo cierto es que primero deben conformarse agrupaciones políticas serias que tengan, ante todo, una sólida concepción ideológica y que se formen los cuadros necesarios en todos los ámbitos del quehacer político nacional, como el publico-estatal, el social-sindical y el político partidario, con participación activa de todos los elementos que se han incorporado al país y se busque construir una ideología basada en la democracia, la libertad y el Estado de Derecho, y que tenga la fuerza para enfrentar un proyecto en marcha cuya visión es el socialismo comunitario.

            Tener candidatos únicos o varios sin sustento ideológico es más de lo mismo y con predecibles resultados de derrota.



Publicado en El Deber 26/03/12, en Hoy Bolivia el 28/03/12 y en Los Tiempos el 28/03/12


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