jueves, 8 de diciembre de 2011

Grave incremento delincuencial

         Si bien el problema empezó a agudizarse varios años atrás, la inseguridad ciudadana por efectos de la delincuencia en todos sus aspectos se ha incrementado estos últimos meses a niveles preocupantes y las soluciones y respuestas en la lucha contra la delincuencia ha ido decreciendo permitiendo que la actividad delincuencial se enseñoree en nuestro país.

         Las causas para que la delincuencia vaya incrementándose son de diferente índole y las encontramos en la derrota en la batalla contra el narcotráfico, en la debilidad del Estado, en la corrupción que caracteriza a su institucionalidad, en las enormes masas de jóvenes marginados que no estudian ni trabajan y viven en la pobreza, en la débil estructura policial. Estas causas, identificadas en el estudio de la Unidad de Drogas y Crimen de las Naciones Unidas, han convertido a nuestros países en un campo propicio para la acción de los grandes cárteles de narcotraficantes por una parte y en el incremento desmesurado de las otras actividades delincuenciales.

         Particularmente en Bolivia, se agrava la situación porque se mantiene la mentalidad de un gobierno asistencialista, que otorga subsidios pasajeros que no crean bases para el crecimiento económico en el futuro. La pobreza se agudiza y genera el campo propicio para que jóvenes sin trabajo ni estudio y menos con algo de futuro, se sumerjan en el bajo mundo de la delincuencia como una única y rápida respuesta a sus necesidades básicas.

         Encarar la lucha contra la delincuencia, tiene además sus propias características. La principal es reducir el nivel de pobreza, dar a los jóvenes la posibilidad de estudiar y de trabajar; esta respuesta es de largo aliento y considero muy lejana la posibilidad de empezar a hacerlo, justamente por esa mentalidad asistencialista que tienen los gobernantes y gobernados en Bolivia.

         La otra es la respuesta inmediata, la de realizar una lucha efectiva que disminuya la delincuencia en nuestras ciudades. También nos encontramos con problemas inherentes a la desinstitucionalización que desde hace muchos años vive Bolivia y que se reflejan en particular en la lucha contra la delincuencia.

         Tenemos tres estamentos de autoridades que están obligadas a enfrentar el problema de la delincuencia; a nivel de Gobierno central tenemos la Policía, la institución creada y encargada justamente con la principal misión de dar seguridad a la población y liderar la lucha contra la delincuencia. Lamentablemente los problemas de esta institución son demasiados y sin voluntad de solución inmediata, reduciendo su capacidad a niveles que rayan con lo increíble, como es el hecho de que sus vehículos no tengan gasolina para movilizarse. El otro nivel, está a cargo de las gobernaciones y vemos y sabemos que las gobernaciones apenas subsisten y menos van a poder crear organismos de represión a la delincuencia. El tercero es el municipal, que de manera tibia crea un organismo dependiente de la intendencia, sin autoridad para encarar a los delincuentes y menos pertrechos que les otorguen presencia intimidatoria.

         No vamos a superar este grave incremento delincuencial, si no creamos rápidas respuestas en base a un plan adecuado para abordar el tema de la violencia que carcome los cimientos mismos de la sociedad boliviana.



Publicado en El Deber 4/12/11, en Hoy Bolivia el 5/12/11 y en Los Tiempos 8/12/11