Estamos en mundo con demasiadas exigencias, responsabilidades, sueños frustrados y en una permanente búsqueda de respuestas que satisfagan esas expectativas. Esa búsqueda, en la mayoría de los casos, se la hace en el exterior de la persona y en muy pocas ocasiones dentro de uno mismo.
De manera coincidente en diversos y disímiles países en los últimos tiempos surgió una tendencia positiva que se denomina el ‘potencialismo’. Los potencialistas son personas que han decidido liberar su potencial, no preocuparse por el dinero, maximizar sus habilidades, pasar más tiempo con sus familias y amigos y expandir sus vidas.
Antes de la presencia del potencialismo la tendencia era hacer algo bien y dedicarse a ello, especializarse en ello, había que explotar el mejor de los talentos y dedicarse a ese. La nueva conciencia que va tomando el potencialista, obliga a aprovechar la vida y nuestros talentos, procurando ser más dichosos en el camino y en las formas, y menos preocupados en las metas, aunque sin descuidar éstas.
El talento en sí mismo, es potencial, no obstante, no basta tener el talento, hay que encontrar la manera de aprovecharlo, para lo cual hay que detectar las múltiples aptitudes que tienen las personas y explotarlas al máximo.
Los potencialistas se desarrollan en diversas disciplinas, buscan su crecimiento y satisfacción personal, dando importancia a experiencias nuevas, horarios más flexibles, invirtiendo su tiempo, energía y talento de manera particularmente selectiva. El potencialismo va dejando atrás la especialización, en particular el estereotipo vigente de fijar toda la energía en conseguir y alcanzar una meta y se olvidaba la gratificación del camino. Los potencialistas dan preeminencia a cómo se hace el camino y no adónde se llega.
A veces los talentos y las posibilidades están latentes, algún factor debe intervenir para que se detone el potencialismo. Puede ser una crisis financiera, un problema personal o una oportunidad inesperada. Ante ese punto crítico la creatividad se activa, y los potencialistas encuentran la forma de diversificarse, o bien, dar un giro y desviar su vida hacia un lugar inesperado. Y triunfar. Para los potencialistas el triunfo cobra un nuevo significado. Cuando a un potencialista no le satisface ninguna de sus opciones, entonces crea una nueva. Son alérgicos al conformismo, por lo que siempre están en busca de retos y no le temen apostar a empresas vanguardistas. El riesgo no es riesgo son solo oportunidades. Y lo que para otros son fracasos para ellos son solo experiencias.
Al final de cuentas es cuestión de multiplicar, de expandir, de elevar. Los potencialistas son hombres y mujeres que actúan con el pensamiento de que con poco pueden hacer mucho. Con mucho todavía les queda resto para hacer siempre más. El desafío no es sólo lograr el éxito laboral o económico, sino hacer la vida más rica, con más tonos y contrastes. Para ello es necesario vivir con intensidad y pasión, explorando el mundo y sus posibilidades.
Un estudioso del potencialismo cita a Martinus von Biberach que en su epitafio dice: “Vengo de no sé donde. Soy no sé quién. Muero no sé cuando. Voy no sé dónde…. Me asombro de estar tan alegre”.
Que el espíritu de este nuevo año llene sus corazones y sus hogares y tengan una vida próspera, pacífica y llena de luz.